| Toro Enmaromado. |
El origen del Toro Enmaromado o de cuerda lo encuadra Caro Baroja como juego propio de fiestas familiares, siendo una modalidad de ritualidad taurina que gozó de gran importancia y extensión, de tal manera que hubo, como señala el mismo autor, "una provisión real, el 30 de agosto de 1790, prohibitoria del abuso, que es frecuente en muchos pueblos del Reino, de correr novillos y toros que llaman de cuerda, por las calles, así de día como de noche." El motivo era las muertes y heridas que producían. En la actualidad el toro enmaromado más conocido y que suscita más interés en Catilla y León es el de Benavente. También los hay en Mucientes (Valladolid) y Astudillo (Palencia). |
Benavente guarda en su tradición uno de los ritos taurinos de mayor dinamismo y fidelidad de cuantos siguen celebrándose en Castilla y León. El toro enmaromado de Benavente sigue concitando la atención de estudiosos, antropólogos, eruditos de lo taurico, a la vez que, y esto es lo más importante, congrega a miles de participantes en esta localidad zamorana con ocasión de la festividad del Corpus Christi, concretamente en la tarde del día anterior. |
La causa de la celebración de este toro enmaromado, según la tradición, recuerda siempre que su origen se debe a un fatal accidente en el cual el hijo de la Duquesa de Benavente fue corneado por una res o toro mientras paseaba por las calles de esta villa. Según estos hechos el Toro Enmaromado sería una rememoración invertida y modificada de aquel hecho. |
En la actualidad, y como en muchas otras poblaciones castellanoleonesas, existe una fecha señalada en la que se pide el toro. Aqui tal hecho ocurre el lunes primero de Pascua. Mientras tanto, la Comisión de Festejos ya ha encaminado sus gestiones en la búsqueda de un toro que reuna las características zootécnicas más sobresalientes de esta raza bóvida, cuidando que su trapío y estampa sean dignas del acontecimiento que va a protagonizar, así como que se pueda presumir su boyantía y raza. |
El animal, buen ejemplar de cinco años, hace el recorrido por las calles de la ciudad atado con una maroma de unos 250 metros, que pesa alrededor de 1000 kilos y a la que se agarran unas 2000 personas. El peligro para los que corren el toro no es tanto sus cuernos y embestida como la propia maroma, que puede aplastar a una persona, hasta llegar prácticamente a partirla en dos. Este aumenta en las tres plazas en las que se detiene la carrera, para que el toro descanse atado a una argolla, muchos mozos aprovechan esos momentos para torearle y es allí donde se producen más cogidas. |
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